La duda empresarial sobre el perfil público

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Los procesos de opinión pública han tenido un cambio drástico en los últimos diez años, con el creciente poder de los ciudadanos a través de los medios digitales y la democratización de los medios de comunicación.

Esta nueva forma de valorar el fenómeno de opinión pública exige de las empresas una nueva forma de comprender sus procesos de comunicación interna y externa, así como establecer estructuras de gobierno de sus procesos de comunicación adaptadas a las nuevas realidades.

Un ciudadano con un teléfono móvil puede ser el generador de una crisis corporativa de escala global, con tan sólo tomar una foto que evidencie una mala práctica en materia ambiental, comercial o social.

Desde las plataformas digitales se alimentan otros medios de comunicación e incluso; medios de gran influencia ya sean impresos o audiovisuales, pueden adelantar periodismo investigativo a partir de estas denuncias de ciudadanos, alertar a autoridades regulatorias e incluso generar boicot sobre productos y servicios.

Los procesos de generación de opinión pública en la actualidad son más caóticos que en el pasado, se pueden formar del  simple aleteo de una mariposa y como nos nafrra la historia pueden terminar en la primavera árabe o la reciente crisis de Volkswagen, cuya génesis fue la iniciativa ciudadana a partir de las redes sociales o en el segundo caso por la denuncia de un mecánico.

Dadas las complejidades del entorno y la angustia de los empresarios por estar expuestos a escenarios fuera de su control, es común escuchar en el contexto empresarial que la estrategia de comunicación es de bajo perfil y; para muchas compañías, esta afirmación implica no tener relación alguna con los medios de comunicación e incluso, desconetarse de las relaciones con el entorno, para evitar estar expuesto a potenciales situaciones adversas.

Lo cierto es que aún así, el perfil público está fuera de su control y la exposición de la empresa a temas adversos también.

La duda sobre la necesidad de establecer una estrategia de alto o bajo perfil es parte de las discusiones de negocios en la actualidad. Por ello, estimo oportuno destacar algunos criterios sobre la gerencia del perfil público de una empresa.

La gerencia del perfil público debe formar parte de la estrategia de negocios y reputación de una empresa. Es importante destacar que la empresa no siempre controla el perfil público, pues una nota sobre la empresa en un medio de comunicación, una comunicación viral sobre la empresa en las redes sociales, una coyuntura o crisis de la empresa, implica inevitablemente un alto perfil. En estos casos el perfil público está en manos de terceros, algo que la empresa no controla.

El bajo perfil no supone desparecer del radar sino administrar las comunicaciones en una banda o un umbral estratégicamente definido. El bajo perfil no significa no comunicar, sino hacerlo estratégicamente a través de una plan alineado a los objetivos de negocios, que identifica las relaciones claves que debe tener la empresa con sus distintos stakeholders.

La desconexión de una empresa con sus stakeholders bajo la premisa de un bajo perfil es una decisión errada. De lo que se trata es de generar confianza en la empresa y fortalecer su capital social, algo que sin comunicación es imposible.

En este contexto, la estrategia no es de alto o bajo perfil sino más bien de comunicación estratégica para generar relaciones de confianza.

 

 

 

 

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