MEMORIAS DE UN PREMIO NOBEL DE ECONOMÍA

 

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El futuro no es lo que solía ser, es una frase patentada por el beisbolista Yogi Berra, que sirve de reflexión sobre la necesidad de dar un giro al rumbo de la economía de Panamá. El camino que nos trajo hasta acá y permitió convertirnos en uno los países de mayor crecimiento en la región, no es el mismo camino que nos va a llevar al éxito futuro. Las variables han cambiado.

La separación de los señores Joseph Stiglitz y Mark Pieth de la comisión de expertos que se instaló para mejorar la transparencia de los servicios internacionales que presta Panamá puede ser el tipping point (la gota que derramó el vaso) en materia de reputación.

Un primer aspecto es que la percepción de calidad institucional, una de las dimensiones más importantes para evaluar la reputación de un país, puede verse afectada. Los grupos o segmentos más especializados pueden perder confianza en el país y prever que Panamá es un entorno de riesgo para los negocios, justamente por la falta de transparencia, con un impacto en el sistema financiero y de allí al resto de los sectores de la economía.

Con sólo entrar a Google y leer los resultados de una búsqueda sobre el tema, se puede verificar el impacto negativo sobre la reputación del país. Por ejemplo, la BBC tituló sobre Panamá: “No están comprometidos”, un titular que genera taquicardia.

Otro aspecto es uno de los mensajes que han enviado Stiglitz y Pieth, quienes han manifestado su preocupación de que el informe final del panel no sería publicado, sea verdad o no, dejan una sensación de falta de transparencia y que el país tiene la intención de esconder algo. La frase “No tiene sentido tener un comité sobre transparencia que no es transparente” es una frase ganadora.

Stiglitz plantea que “sólo podemos deducir que el gobierno enfrenta presión de aquellos que están sacando provecho del actual opaco sistema financiero en Panamá”. Es evidente que el debate público sobre el tema está siendo liderado por una corriente de opinión que parece favorecer el status quo. Ésta visión puede ser considerada como el sentir nacional o puede ser interpretada internacionalmente como la agenda del país para correr la arruga.

Otro hecho que puede afectar la percepción favorable sobre el país, es que queda la sensación que la invitación a los señores Stiglitz y Pieth era parte de una estrategia efectista, para romper con una tendencia negativa sobre el país al momento de su nombramiento.

En este contexto, no se puede subestimar el poder que tiene la opinión de un Premio Nobel y es un hecho que en poco tiempo ha logrado anclar su mensaje internacionalmente más rápido que el mensaje del Gobierno Nacional.

Stiglitz y Pieth tienen que proteger su propia reputación y a medida que éstos se sientan cuestionados, reaccionarán con mayor firmeza contra el país, con el agravante que tienen información de primera mano por su rol en el comité. Las memorias de Stiglitz pueden ser una piedra en el zapato para Panamá en el futuro.

La reputación de Panamá está en manos de los propios panameños, no de Stiglitz. La clave para salir airosos es la coherencia, la velocidad en las decisiones que tome el Gobierno, la puesta en práctica de los acuerdos y una buena comunicación internacional, pues el silencio genera dudas, la comunicación sin acción incrementa la desconfianza y la lentitud genera la percepción de que no hay compromiso con los ajustes necesarios.

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