Los yogismos y la gerencia

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La semana pasada falleció uno de los beisbolistas más populares e importantes de la historia del deporte, un personaje admirado y reconocido por su talento.

Yogi Berra, como se le conoció, jugó con los Yankees de Nueva York, tuvo catorce apariciones en serie mundial y 15 veces fue llamado al juego de la estrellas. Sin embargo, no sólo se hizo famoso por sus logros deportivos, sino también por su peculiar forma de hablar y explicar los hechos cotidianos, muchos de los cuales tienen una íntima relación con la gestión gerencial.

Su frase más popular es “esto no se acaba hasta que se acaba”, refiriéndose de esta forma a que un partido de béisbol se puede ganar o perder en el noveno inning con dos out. Una muy popular es la que dice “en realidad no he dicho todo lo que dije”, una frase que cala muy bien en aquellos voceros empresariales que hablan desmedidamente, para después quejarse de los medios al decir que lo sacaron de contexto.

Cuenta la leyenda que cuando Berra daba la dirección de su casa decía “cuando encuentres una bifurcación en el camino, tómala” porque daba igual el camino que se elegía, ambos llegaban al mismo lugar.

Una de mis preferidas es “uno puede observar muchas cosas con sólo mirar”. Muchas veces el entorno nos da señales a las cuales no prestamos atención y en un mundo tan complejo y dinámico como el actual hay que detenerse a mirar las variables que afectan, para bien o para mal nuestro negocio, con el fin de agilizar la toma de decisiones. La proactividad se trata de eso y frecuentemente no hacemos caso a las señales de alerta.

Yogi Berra también tiene una clásica que dice “el futuro no es lo que solía ser”, una frase magistral, inteligente y oportuna. La realidad corporativa ha cambiado drásticamente y los caminos que nos trajeron al presente no serán los mismos que nos llevarán al futuro.

Basta revisitar el libro publicado por Tom Peters y Robert H. Waterman, Jr. en el año 1982 titulado En Busca de la Excelencia. Este fue un best seller internacional y es uno de los libros de negocios más vendidos de la historia (3 millones de copias en sus primeros cuatro años). Pues bien, si uno lee ese libro en la actualidad podrá verificar que muchas de esas compañías que se consideraban un modelo a seguir ya no existen o perdieron relevancia en el mercado. El futuro ya no es tan predecible, las variables del entorno cambian todos los días y es cierto, el futuro ya no es igual.

Otras dos frases caricaturescas son: “el béisbol es un noventa por ciento mental. La otra mitad es física” y “usualmente duermo una siesta de dos horas. De 1 a 4”. Es probable que éste es el tipo cálculo que hacen muchas empresas para hacer ajustes estratégicos a sus números. Enron y Arthur Andersen lo aplicaban muy bien.

En fin, Yogi Berra dejó un legado importante para la humanidad, nos dejó una clase de disciplina, respeto y humildad. Brilló dentro y fuera del campo de juego pero además, nos ayudó a comprender que detrás de lo obvio se esconden muchas razones y quizás sin darse cuenta, nos dejó una clase de gerencia que vale la pena tomar.

La semana pasada falleció uno de los beisbolistas más populares e importantes de la historia del deporte, un personaje admirado y reconocido por su talento.

Yogi Berra, como se le conoció, jugó con los Yankees de Nueva York, tuvo catorce apariciones en serie mundial y 15 veces fue llamado al juego de la estrellas. Sin embargo, no sólo se hizo famoso por sus logros deportivos, sino también por su peculiar forma de hablar y explicar los hechos cotidianos, muchos de los cuales tienen una íntima relación con la gestión gerencial.

Su frase más popular es “esto no se acaba hasta que se acaba”, refiriéndose de esta forma a que un partido de béisbol se puede ganar o perder en el noveno inning con dos out. Una muy popular es la que dice “en realidad no he dicho todo lo que dije”, una frase que cala muy bien en aquellos voceros empresariales que hablan desmedidamente, para después quejarse de los medios al decir que lo sacaron de contexto.

Cuenta la leyenda que cuando Berra daba la dirección de su casa decía “cuando encuentres una bifurcación en el camino, tómala” porque daba igual el camino que se elegía, ambos llegaban al mismo lugar.

Una de mis preferidas es “uno puede observar muchas cosas con sólo mirar”. Muchas veces el entorno nos da señales a las cuales no prestamos atención y en un mundo tan complejo y dinámico como el actual hay que detenerse a mirar las variables que afectan, para bien o para mal nuestro negocio, con el fin de agilizar la toma de decisiones. La proactividad se trata de eso y frecuentemente no hacemos caso a las señales de alerta.

Yogi Berra también tiene una clásica que dice “el futuro no es lo que solía ser”, una frase magistral, inteligente y oportuna. La realidad corporativa ha cambiado drásticamente y los caminos que nos trajeron al presente no serán los mismos que nos llevarán al futuro.

Basta revisitar el libro publicado por Tom Peters y Robert H. Waterman, Jr. en el año 1982 titulado En Busca de la Excelencia. Este fue un Best seller internacional y es uno de los libros de negocios más vendidos de la historia (3 millones de copias en sus primeros cuatro años). Pues bien, si uno lee ese libro en la actualidad podrá verificar que muchas de esas compañías que se consideraban un modelo a seguir ya no existen o perdieron relevancia en el mercado. El futuro ya no es tan predecible, las variables del entorno cambian todos los días y es cierto, el futuro ya no es igual.

Otras dos frases caricaturescas son: “el béisbol es un noventa por ciento mental. La otra mitad es física” y “usualmente duermo una siesta de dos horas. De 1 a 4”. Es probable que éste es el tipo cálculo que hacen muchas empresas para hacer ajustes estratégicos a sus números. Enron y Arthur Andersen lo aplicaban muy bien.

En fin, Yogi Berra dejó un legado importante para la humanidad, nos dejó una clase de disciplina, respeto y humildad. Brilló dentro y fuera del campo de juego pero además, nos ayudó a comprender que detrás de lo obvio se esconden muchas razones y quizás sin darse cuenta, nos dejó una clase de gerencia que vale la pena tomar.

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