La FIFA: tan fea como el mordisco de Luis Suárez

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El sistema imperial de gobierno que reina en la FIFA pareciera que va contra cualquier corriente en materia de gerencia y organización moderna. Desde el año 1974 hasta la fecha, esta organización tan sólo ha contado con dos emperadores: Joao Havelange y Joseph Blatter y, el dominio de este último, parece que se renovará una y otra vez hasta el momento de su momificación.

Sí señor, 40 años han pasado y apenas dos personas han controlado la que es para muchos la organización más poderosa del mundo, al menos la más global de todas las conocidas. El fútbol no se merece esto porque “rancho viejo, tiene que tener goteras”.

En estos cuarenta años hemos visto centenares de jugadores extraordinarios que se retiraron cuando las piernas no le daban más y apenas dos jerarcas mundiales que creen en el poder perpetuo y que se niegan a dar paso a las nuevas generaciones. En la FIFA la alternabilidad del poder no es una opción.

Havelange y Blatter aportaron diversas innovaciones al fútbol. El primero dio un giro a la forma de jugar los mundiales y llevó el deporte a una nueva era, el segundo; llevó los mundiales a nuevos territorios como Asia y África con una amplia visión comercial.

Dicho esto, parece que es tiempo de cambiar. Las noticias de corrupción en la FIFA y la detención de varios dirigentes de nuestra región era de esperarse, por el sistema monárquico viciado al que ya hice referencia. Por ejemplo, Rafael Esquivel, detenido en Suiza esta semana, tiene 28 años al frente de la Federación Venezolana de Fútbol. ¡28 años! Qué clase de organización es la FIFA que permite esto en todos sus niveles.

El resultado de este modelo de gobierno corporativo tan prehistórico ha sido descrito por Loretta Lynch, Procuradora General de los Estados Unidos de la siguiente manera: “Las acusaciones demuestran que la corrupción (en FIFA) es rampante, sistémica y desde la raíz, en Estados Unidos y el mundo. Se ha afianzado en, al menos, dos generaciones e oficiales del mundo del fútbol, que han abusado de sus posiciones para hacerse de millones de dólares en sobornos. Este comportamiento ha dañado el sistema, desde las ligas infantiles en países en vías de desarrollo, hasta aquellos que soportan a sus países en eventos como la Copa Mundial”.

Así están las cosas, hasta el fútbol, que es uno de los pocos bastiones que nos quedan para sonreír pensando que existe el juego limpio, nos causa dolor de estómago.

Blatter ha sido electo por quinta vez, 17 años dirigiendo el fútbol mundial y ahora unos cuantos años más. Blatter, a sus 78 años, debió dar espacio a algo nuevo, distinto, disruptivo y esperanzador. En cambio, se alojó la duda, la obsolescencia, el tufo a corrupción y trampa.

Pareciera que el fútbol está en manos de una mafia que no quiere ceder su territorio y unos burócratas que seguramente terminarán perseguidos por la justicia.

Es lamentable, por la genialidad de nuestros futbolistas, por la pasión desenfrenada de los fanáticos, por la esperanza de los niños por tener un mundo mejor. El fútbol no se merece esto y la gerencia moderna tampoco.

(Este artículo fue publicado por La Prensa de Panamá el domingo 31 de mayo de 2015. Días después Joseph Blatter renunció a la Presidencia de la FIFA y la crisis institucional está desencadenada)

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