A propósito de la fusión Heinz – Kraft

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Desde finales de los años 80 las fusiones y adquisiciones han tomado un importante auge como estrategia de crecimiento y consolidación empresarial. Durante los últimos 25 años esta práctica ha sido observada con gran interés por organizaciones de diversos sectores y tamaños en todo el mundo, las cuales se fusionan entre sí o negocian adquisiciones para adaptarse a las dinámicas de cambio y exigencias del mercado; entre otros aspectos, con el fin de aumentar su competitividad en el ámbito local, regional o global, lograr economías de escala, eficiencia y amortización de gastos de investigación y desarrollo, sinergias, complementariedad y presencia en nuevos mercados.

La fusión Heinz – Kraft parece tener un poco de todo y la mano mágica de Warren Buffet le otorga un carácter ampliamente positivo a este acuerdo, sumado al respaldo unánime de los consejos de ambas empresas.

El año 1998 realizaba mi tesis de maestría sobre fusiones y adquisiciones y una de las reflexiones más frecuentes hecha por los expertos y que prevalece hoy en día es la complejidad en la gestión de los aspectos blancos e intangibles de este tipo de acuerdos. La estrategia basada en fusiones y adquisiciones no siempre culmina con éxito, una parte de los fracasos se deben a un mal ajuste financiero, pero en su gran mayoría tienen su foco en un mal ajuste organizacional.

El profesor de gestión de la universidad de Wharton Harbir Singh, que ha escrito extensamente sobre fusiones y adquisiciones, comenta que a pesar de que las alianzas estratégicas y las adquisiciones pueden crear valor, la mayoría de los estudios han determinado que cerca de la mitad fracasan. Entre las razones del fracaso se incluye la falta de capacidad estratégica en términos de recursos complementarios; la falta de capacidad organizativa en términos de culturas, procesos y sistemas de toma de decisiones; la falta de confianza; la elección de una estructura de gobernabilidad inapropiada y la incapacidad para gestionar los conflictos. Por ello, el ajuste organizacional tiene una vertiente de vital importancia en las comunicaciones corporativas.

Las fusiones y adquisiciones siguen siendo una decisión estratégica relevante. De hecho, las cifras globales de estos acuerdos ha aumentado y la inversión en fusiones y adquisiciones en Latinoamérica ha crecido un 27,3 por ciento en lo que va de año.

El caso latinoamericano es muy interesante porque durante los últimos años las empresas de la región han dejado de ser predominantemente locales a ser multinacionales. Según refiere la firma consultora Booz Allen, muchas de estas empresas son multinacionales latinoamericanas autóctonas que se han ido expandiendo gracias a acuerdos con empresas de otros países para lograr el tamaño y escala necesarios para competir en la región con jugadores globales. Lo que ha sucedido es que la mayoría de las empresas latinoamericanas se están enfrentando a competidores multinacionales de mayor tamaño y mejor establecidas. Esto las ha situado en desventaja. Por ejemplo, en Latinoamérica puede que una empresa alimenticia sea de gran tamaño en su país de origen, pero está compitiendo con Nestlé o Kraft, empresas que tan sólo en Latinoamérica manejan miles de millones de dólares. Así pues, las empresas latinoamericanas están bajo mucha más presión para convertirse en multinacionales, al menos en la región.

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