La reputación va más allá de la fama

 

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El beisbol de grandes ligas es un deporte que tiene más de 100 años de historia y el salón de la fama de Cooperstown fue fundado en el año 1939 para resguardar la historia del juego.

Este año 2013 ocurrió algo inusual, por octava vez en la historia ningún jugador fue electo para ingresar a este reciento.  Varios peloteros considerados entre los mejores de la historia no alcanzaron los votos suficientes para lograr la inmortalidad. La causa: un problema de reputación.

Grandes jugadores como Barry Bonds, Roger Clemens, Mark McGwire o Sammy Sosa alcanzaron en la década de los 90 la fama y admiración del todo el mundo deportivo. Cada uno de ellos logró algo considerado extraordinario y no lo hicieron una vez, sino varias veces. Su desempeño estaba en el punto más alto y sin duda eran los referentes de niños, jóvenes y adultos. Este grupo logró cifras sin precedentes que haría de cualquiera de ellos un miembro seguro del Salón de la Fama.

Las crecientes dudas sobre el uso de esteroides por estos peloteros comenzó a mermar su fama y progresivamente su reputación se fue erosionando.

Sobre la decisión de los electores de no votar por el ingreso de estos jugadores a Cooperstown surgen varias interrogantes, que generan una apasionada discusión entre fanáticos, periodistas e historiadores.

Si el Salón de la Fama busca preservar la historia del juego y destacar los logros de los peloteros, ¿estos jugadores marcados por el estigma de los esteroides deberían ingresar o no?; y si ingresan y son culpables ¿se debería colocar una leyenda en su placa en relación a que utilizaron sustancias para mejorar el desempeño?. Al fin y al cabo, esgrimen algunos,  ellos son parte de la historia del juego y sus logros también lo son.

Un segundo asunto tiene que ver con la reputación del juego. Una lectura para no considerarlos como una opción para el Salón de la Fama es que han afectado la reputación e integridad del juego.

La mayoría de los fanáticos del béisbol cree que los jugadores que den pruebas positivas por esteroides u otras sustancias que aumentan su actuación deberían ser expulsados del deporte y excluidos del Salón de la Fama, según una encuesta realizada en los estados Unidos años atrás. Una de las grandes preguntas; por ejemplo, es qué hacer con Pete Rose. Sus logros dentro del terreno como jugador fueron destacados, pero las apuestas lo excomulgaron de por vida del beisbol. Debería o no ser admitido en Cooperstown. Sus logros están allí.

Un balance de esta historia del beisbol es que la fama es efímera pero la reputación es mucho más sólida cuando está anclada en valores. El balance del desempeño de una persona o una empresa siempre está asociado a su reputación y; como esta es una percepción, los hechos que avalan la trayectoria de la persona o empresa van dándole una dimensión positiva o negativa, es un fenómeno acumulativo que genera respaldo y admiración o todo lo contrario.

Hoy, la reputación constituye un gran factor de decisión. Estos jugadores lo hicieron todo, pero un activo intangible parece derrumbar su ruta hacia la inmortalidad. La reputación es factor clave, gestione la misma hoy, para mañana puede ser tarde.

 

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